La Cúpula Cultural

Miembro del Staff de la Web Cultural

Escribe Catalina Celano Grossi

Actriz, Narradora Oral, escritora, dirige el espacio cultural de la ciudad de Villa Gesell "La Cúpula Cultural"
 
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  • Facebook: catalina.celanogrossi
Lunes, Marzo 4, 2019, 08:34 | No hay comentarios »

LA TACITA DE TÉ DE LIMOGE.

“Yo adoraba una tacita de porcelana blanca y rosada única para mi, regalo de Tía Isabel en uno de mis primeros cumpleaños, que había viajado de su cuna, Meissen, por ferrocarril, a algún puerto alemán y en vapor hasta Buenos Aires y de allí a lomo de mula, a Salta y luego a Miraflores en Perú…..en uno  de los viajes se quebró y con polvo de yeso y paciencia la pegue. Recuperó su forma. Quedó con varias cicatrices que señalaban sus heridas…. “Fragmento de “Juana Manuela mucha mujer” de Martha Mercader.

 

 Estaba leyendo ese libro y me llamó la atención el párrafo que acabo de citar. Vino a mi mente inmediatamente la historia de una amiga de mi madre.

Mi familia, mis padres y yo,  emigramos de Italia después de la Segunda Guerra Mundial a la Argentina, donde transcurrió esta historia. Mary ¨ La francesa¨ frecuentaba nuestra casa. De origen judío, también había emigrado de Francia después de la Segunda Guerra Mundial. Separada de su marido, se ganaba la vida enseñando idioma Francés. Yo tenía 10 años cuando la conocí. Me encantaba escucharla contar historias que nunca sabía si eran reales o imaginarias. Y justo ahora que estoy leyendo este párrafo, me acuerdo de aquella historia de la tacita de té de porcelana de Limoges  que ella me había contado tantas veces.

La famosa  porcelana de Limoges surgió en el siglo XIV en Francia. Se descubrió el caolín que era un material de gran blancura muy importante para la fabricación de la porcelana dura. Se la considera  la porcelana más refinada  y artesanal del mundo. Actualmente es muy cotizada en el mercado internacional.

Mary había pasado la mayor parte de la guerra en un campo de concentración por su origen judío en Francia .En su brazo tenía grabado el número que la identificaba. Cuando fue reclutada en su casa, pudo llevarse, escondida entre su ropa  una tacita de té de porcelana de Limoges que guardo como reliquia.  El campo de concentración estaba a cargo de un jerarca nazi llamado “el Zorro” por sus características: taimado, traicionero y astuto. Un día descubrió la  tacita de té de Mary y, sin que ella se diera cuenta, se la robó. El zorro era un hombre tan cruel como refinado y había reconocido el valor artístico de la tacita como un objeto de arte. Un día Mary descubrió, casualmente,   el destino de su tacita cuando vio al Zorro tomar el té con ella. Le  causo   gran tristeza su pérdida porque la había heredado de su abuela, perteneciente a la realeza, a quien había querido mucho. Al terminar la guerra el campo de concentración fue allanado y sus sobrevivientes llevados a centros de recuperación antes de su liberación definitiva. Mary viajó a la Argentina y dio por perdida su amada tacita de té de porcelana de Limoges.

Pasaron muchos años antes que Alemania iniciara los juicios de Nuremberg  a los nazis responsables del exterminio de millones de judíos. La cacería de nazis se había iniciado en todo el mundo logrando la extradición  de aquellos refugiados en el extranjero. El Zorro fue capturado en la Provincia de Córdoba y la noticia salió en todos los medios de comunicación  en Argentina. Mary  lo reconoció de inmediato.  Se contactó con los funcionarios de la Embajada Francesa  en Alemania  y se ofreció como testigo en el juicio. Viajo a Alemania y prestó declaración ante el Jurado. Por supuesto también conto la historia del robo de su querida  tacita de té. Los miembros del Jurado  ordenaron revisar las pertenencias del  Zorro y la encontraron.  Confirmaron la veracidad del testimonio de Mary y le devolvieron su tacita de té.

El empleado del Jurado que le entrego a Mary su tacita de  té, leyó la siguiente inscripción pintada en el plato…¨ Si me quieres y me cuidas nunca me perderás. Siempre volveré a ti”.

Mary, antes de morir,  regalo  la tacita de té a mi madre y yo la herede. Todavía hoy tomo el té en la tacita de porcelana Limoges y tengo la esperanza de que, si algún día la pierdo, ella vuelva a mí.

Catalina Celano Grossi.

Ilustración Noichi Devi

Taller de Arte ¨Estación Arte Vida¨ en Villa Gesell


Martes, Noviembre 20, 2018, 15:17 | No hay comentarios »

En conmemoración al ¨Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer ¨ este Domingo 25 de Noviembre daré otra función del unipersonal ¨Dignificadas¨ en la Casa del Cultura de Villa Gesell Avda 3 Nro 874 a las 19hs. a la gorra.
Espero la presencia de tod@s para debatir al final de la obra la temática de género.

 

Dignificadas


Viernes, Septiembre 28, 2018, 13:09 | No hay comentarios »

El teatro independiente de Necochea presenta su obra Tasha y Atenas . Tres mujeres, prostitutas -Tasha, Sarita y Yiyi- se encuentran de la mañana a la noche bajo una situación amenazante. Cada una busca en ese lapso trazar su destino que no solo marca su devenir sino el de las otras dos. Entonces, surge una vieja confesión escondida y la amenaza pasa a segundo plano cuando Tasha descubre que su destino podría haber sido otro, fuera de ese departamento.A la gorra.

6 de octubre de 2018 de 21:30 a 22:30
Casa de la Cultura Avda 3 Nro 874
Organizado por La Cúpula Cultural


Jueves, Septiembre 6, 2018, 08:01 | No hay comentarios »

Los espero el próximo Sábado 8 de Septiembre a las 20 hs. a disfrutar este espectáculo de la Cúpula Cultural de Villa Gesell.

Actúa Catalina Celano Grossi 

Dirige Maria De Las Victorias Garibaldi


Calle 63.e/ 20 y 21. La Plata.


Martes, Agosto 14, 2018, 13:16 | No hay comentarios »

(De Catalina Celano)

Había sido elegido con el premio Nobel de Biología por sus trabajos de investigación en ingeniería genética .Fue el primer científico que determinó la secuencia del gen. Dedicó toda su vida a la investigación desde que ganó la beca otorgada por la Universidad de Gante en Bélgica, para trabajar en el Laboratorio de biología molecular.  Viajo cuando tenía 25 años y se quedó a vivir allí. De nacionalidad  argentina, hijo de inmigrante  del norte de Italia, recibido en la UBA, se destacó siempre por su dedicación obsesiva como investigador. Fue el profesor más joven adjunto de la cátedra de Genética. Siempre le había interesado el tema de la identidad de las personas. No sabía  por qué  le apasionaba tanto. Y fue esa pasión desconocida que lo  impulsó  a  seguir investigando,  hasta encontrar el hilo conductor que permitió a muchos biólogos, en las últimas décadas del siglo XX, enfocar proyectos genéticos a gran escala .Mérito de su trabajo es posibilitar  a millones de personas encontrar su identidad en todo el mundo utilizando el análisis del ADN.

 Alto, delgado, rubio, de cabello largo y con ojos pardos tenía un aspecto muy atractivo. No pasaba desapercibido, principalmente para el género femenino .Sin embargo,  su carácter tímido y reservado le dificultaba enormemente relacionarse con las mujeres. Dedicado exclusivamente a la investigación y la docencia no se le conocía  pareja.

Un día, mientras estaba dando clase, su mirada se cruzó  con otra. Era una de sus alumnas más jóvenes, sentada en primera fila. Y supo que había descubierto el amor en ese mismo instante. Y también supo que sería el único  de su vida. Ella le sonreía y él quedó atrapado en esa sonrisa para siempre. La belleza de sus grandes ojos negros opacaba la hermosura de su rostro  oval perfecto. De piel blanca, cabello castaño ensortijado,  era la imagen de la sensualidad y del misterio. Y la sonrisa, que descubría sus perfectos dientes blancos, era la llave que abría la puerta de ese misterio. Y él entró.

Hoy es el día de la Ceremonia de entrega de los premios. Tiene ya cincuenta años.  Está extremadamente nervioso e incómodo. No le gustan las ceremonias solemnes y sabe que será ser larga y tediosa .Cuando le toca el turno y lo llaman, su corazón se agita. Lleva su discurso prolijamente escrito para leerlo al público. Se levanta despacio y camina hacia el escenario. Coloca el papel en el atril, se acerca al micrófono con decisión, y la  intención de leerlo rápidamente para terminar lo antes posible y volver a su lugar. Antes de empezar, mira con detenimiento a la gente y respira profundo.

Y en ese momento la ve. En un instante el tiempo retrocede 25 años   al aula de la Universidad, cuando su mirada se  cruzó con aquella  que lo dejó atrapado  todos estos años .Ahora es una mujer de aproximadamente 45 años, que no le saca los ojos de encima. Es ella sin duda. No hay otra igual en todo el mundo. Única. A pesar del paso de los años, sus rasgos no han cambiado. Se destaca entre la multitud. Le esta sonriendo y es la misma sonrisa de antaño, como si el tiempo se hubiera detenido.

En un instante viene a su mente el recuerdo de aquellos años de juventud en que se enamoraron. Vivieron un amor tan  intenso como fugaz. En pocos meses  lo becaron sorpresivamente por su trabajo de Tesis en el  Doctorado.  Había aportado datos medulares que sirvieron para  el descubrimiento de las enzimas que los científicos usaron para  cortar y pegar fragmentos de ADN.  Hijo de madre soltera, que nunca quiso decirle quien había sido su padre, desconocía  parte de su historia. Inconscientemente, volcó en la investigación la búsqueda  de su propia identidad.  De un día para el otro se encontró viajando a Bélgica. Apenas tuvo  tiempo para despedirse de ella. Ambos juramentaron encontrarse lo más pronto posible. Ella no podía viajar en ese momento  por razones familiares y de estudio. Él le escribía cartas interminables, que ella al principio recibía y contestaba puntualmente. Al poco tiempo  dejó de contestarlas. El correo se interrumpió para siempre, y él nunca supo porque. Volvió al país  durante la dictadura militar y la buscó desesperadamente, sin resultado. Se la había tragado la tierra. Unos decían que era una desaparecida ,  otros que había dejado la Universidad después de su viaje , que no la volvieron a ver nunca más y algunos  que había viajado al extranjero .Todas versiones contradictorias. Y  él, con el paso de los años, había perdido la esperanza de encontrarla.

De allí en adelante había dedicado su vida a la investigación con mucho éxito. Sin  darse cuenta, de un día para el otro, se convirtió en un hombre   famoso. Su reconocimiento internacional fue público y por ello todos los medios de comunicación se ocupaban de él. La mayor parte de su tiempo viajaba por todo el mundo dando conferencias, charlas y reportajes por televisión. Filmaron un documental con su trayectoria que proyectaron en  el  Cine, como reconocimiento oficial por su origen argentino.

Ahora, después de 25 años de soledad y desesperanza, la encuentra sentada justo allí, frente a él, en primera fila, mirándolo de la misma manera que lo hacía cuando estaba en el Aula. En este instante, en que recuerda la historia, se da cuenta que por fin su búsqueda  terminó. Ella es su  destino final. No puede articular palabra. Esta petrificado, inmóvil. No tiene fuerza para leer su discurso. Un sudor frío le recorre el cuerpo. Respira hondo y apenas  balbucea un Gracias. Terminado el aplauso, baja del podio temblando y  apoyándose en una baranda, camina directo a ella.

Se funden en un abrazo tan fuerte como el último que se habían dado en aquel adiós en el aeropuerto de Ezeiza, en Buenos Aires. Al separarse, ella lo mira con amor y  señalando  a un joven sentado a su lado le dice: Te presento a tu hijo. Tiene 25 años y lleva tu nombre. Él lo mira y se descubre a sí mismo, siendo joven. Es  su imagen. Por fin ahora se cierra el círculo. Comprende el significado de la búsqueda de su propia identidad a traces de  su hijo. Y también el origen profundo de su pasión. Su tarea de investigación termina allí y encuentra sentido.

 

Imagen de la artista plástica geselina Noelia Candia


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